3. NUESTRAS POSIBILIDADES.
3-4. Riqueza del MLNV.
La riqueza compleja de los movimientos sociales y populares es una de las causas de la riqueza del MLNV, y no a la inversa. Otra es la propia composición sociopolítica vasca en lo referente a costumbres y modos societarios de autoorganización. Si bien existe una conexión entre ambas razones, aquí las citamos por separado pues también existe una especificidad al interior del MLNV, en sus mecanismos de discusión y de debate en las diversas bases que, pese a las torpezas y manías burocráticas, se mueven en niveles diferentes a los de la autonomía de lo social. Y no tenemos que olvidar, por último, el hecho central de que la violencia del Estado, la represión, por su brutal impacto en todos los aspectos aviva la necesidad de la crítica y autocrítica permanentes, lo que unido a lo anterior permite, cuando no exige, una tensión cotidiana muy activa en el interior del MLNV.
Tampoco estamos aprovechando suficientemente la riqueza interna del MLNV. Antes de seguir, ¿en qué consiste dicha riqueza?. Los puntos reseñados arriba nos dan una pista: consiste en la existencia en el seno del Movimiento de una amplia gama de experiencias, vivencias, ideas y propuestas que naciendo y respondiendo a la riqueza social vasca, a la dureza de la represión y a la unidad del proyecto abertzale, genera una potencialidad enorme de comunicación interna y externa. Además de la capacidad de los movimientos sociales y populares, de la incidencia comunicativa de LAB, JARRAI, etc., de la efectividad de otros medios como los impresos y el "complejo EGIN", etc., además de todo eso, que refleja en sí la riqueza interna del MLNV, está también la capacidad de HB.
Pero esto es sólo una parte de esa capacidad pues otra, también considerable, es la formada por los círculos de personas y colectivos accesibles en la cotidianeidad más cercana por todos los militantes y laguntzailes del Movimiento en las áreas descritas. La riqueza del MLNV no se reduce sólo a sus componentes internos, sino también a los círculos de amigos y conocidos influenciables por esos componentes, aunque también lo sean por las fuerzas del Pacto. Cometeríamos un error tremendo si redujésemos nuestra potencialidad a nuestro interior, sin darnos cuenta que en nuestros círculos exteriores coexisten con nosotros franjas sociales que también aportan, critican, sugieren y a menudo nos enseñan muchas cosas.
Naturalmente, comprenderlo así nos exige mucho más en cuanto a la mejora de nuestras maneras comunicativas y concienciadoras. Y el paso fundamental para lograr que esa potencialidad tremenda funcione como un sistema interactivo de comunicación en base a redes de flujos, ese paso no es otro que el de reconstruir la capacidad interna de debate y de aportación. Muchas veces hemos hablado sobre ello, pero casi nunca hemos integrado el problema concreto dentro de una totalidad comunicacional y concienciadora del MLNV. No tiene mucho sentido intentar reactivar los debates internos sólo en determinados momentos coyunturales, para olvidarse inmediatamente después. Es más, tampoco tiene mucho sentido insistir en ello después si a la vez, simultáneamente, no se insiste en que nuestra gente discuta lo mismo en sus entornos exteriores, en la calle, en el trabajo, en la cama, etc.
Es mortalmente dañino querer poner mugas a la inmensa mayoría de los debates que pueden mantenerse internamente. A algunos sí, es obvio, pero no a la inmensa mayoría. Ello es debido a que la capacidad de crítica y autocrítica, el gusto y el placer de, en y por la comunicación y el debate -algo que debemos extender ya de inmediato- o son totales o no son. El secretismo es necesario, y nadie lo niega, en determinados niveles, campos, problemas y momentos; pero en otros muchos debe imperar la transparencia, la claridad y la divulgación. Es cierto que últimamente hablamos -sí, hablamos...- mucho sobre cómo azuzar los debates y la participación interna, pero no decimos apenas nada de que a la vez se deben azuzar las discusiones externas. A lo máximo que hemos llegado, y no sin resistencias, es a elaborar determinadas listas de "convidados" a discusiones concretas, y apenas más.
El problema radica en que no comprendemos qué es la comunicación ni tampoco la concienciación. Ya hemos dicho algo sobre ello y no volvemos al tema. Sí hay que decir empero que nuestra gente puede y debe actuar como transmisores y receptores de comunicación no sólo dentro del MLNV sino también fuera. Esa dialéctica es imprescindible para que uno y otro actúen eficazmente: romperla supone condenar a la extinción la riqueza interna del MLNV. La activación de este proceso interactivo es vital teniendo en cuenta la peor hipótesis de todas las que veremos con cierto detalle más adelante, la del cierre de EGIN y de EGIN-Irratia. Hoy EGIN juega un papel muy importante pero tenemos que pensar en alternativas si consiguen cerrarlo. En ese caso, sólo la compleja intervención de los medios aquí analizados -además de otros juegos y diversiones- puede suplir el papel de EGIN.
La potencialidad comunicativa y concienciadora del MLNV radica en que sus miles de miembros, cada uno y una en su intervención por pequeña que aparente ser, sean altavoces y micrófonos conscientes, autocríticos y creativos, de la estrategia y la táctica del MLNV. Esta fuerza es difícilmente contenible, pero también asusta a quienes no saben o no quieren dejar expresarse a las bases. Otro punto clave radica en que hemos de aprender a valorar en su enorme importancia lo pequeño, lo cotidiano, lo inmediato, la conversación en apariencia intranscendente, el comentario en el autobús o en el ascensor, en la tienda, etc. Claro que revalorizar todo ello requiere de un plan de discusión y divulgación sistemática, no de una urgente campaña preelectoral en donde, a todo correr, se quiere lavar la mala conciencia por la pasividad mantenida en cuatro años.
3-5. ¿Utilizar los medios del enemigo?.
Hemos hablado de la contradicción que corroe a la industria de la cultura y de la comunicación pues, por un lado, debe modernizar sus tecnologías y especialmente las interactivas pero, por otro lado, ellas pueden permitir que las izquierdas las usen de otro modo después de determinados cambios. No vamos a entrar aquí al debate sobre las Nuevas Tecnologías de la Comunicación y su dialéctica opresivo/emancipadora. Es cierto que los grandes complejos transnacionales controlan férreamente el proceso, lo diseñan y fabrican a su medida. También es cierto que, como hemos dicho anteriormente, la estructura de producción social del proceso hecho-noticia-conocimiento-saber-verdad, o sea la definición de lo objetivo/subjetivo, está sobredeterminada -no en sentido estructuralista ni determinista- por la lógica del beneficio. No negamos eso, como tampoco afirmamos la total veracidad de la teoría del conocimiento como simple reflejo.
Sin embargo, a ciertas escalas y bajo condiciones y estrategias precisas, algunas de esas nuevas técnicas pueden y deben ser utilizadas en cuanto medios concienciadores. Se trata de buscar la necesaria correlación de fuerzas en el campo que nos interese. Desde luego que a escala del MLNV no podemos pensar en grandes redes interactivas no sólo porque carecemos de soporte económico sino además, por las prohibiciones y ataques del Estado. Pero aún y todo así tenemos ciertas posibilidades que no debemos menospreciar. Posibilidades que se dividen en dos bloques que convenientemente relacionados pueden permitir al MLNV aumentar considerablemente su presión concienciadora y comunicativa. Ambos bloques son: uno, la mejora del instrumental técnico y de su uso por todas las estructuras y otra, la presión comunicativa sobre los medios del Poder.
El instrumental técnico disponible ya en el mercado y a un precio cada vez menos caro, permite una rápida comunicación interna entre las estructuras y una rápida salida coordinada o individualizada a la calle. Los faxes ya funcionan pero su uso puede ser mejorado. Los ordenadores no son simples aparatos de escritura, listados, contabilidad y archivo, son medios muy efectivos para realizar carteles originales. Los videos producidos por el Movimiento o traídos de otros sitios, deben estar casi permanentemente puestos en las herrikos y en los txokos en vez de las reaccionarieces televisivas de turno; los videos del Movimiento deben además estar disponibles a bajo precio para la venta y comercialización. Hay que pensar también en que los txokos y herrikos suban un poco el volumen acústico de sus radios durante los partes de EGIN-Irratia. El MLNV ha de crear una comisión específica ad hoc.
De igual modo, tenemos que aprender a inundar los programas en directo del enemigo con nuestras llamadas. Los programas de radio, o en Rifi-Rafe, por ejemplo, deben ser inundados por llamadas de nuestra gente, al igual que las secciones de cartas al director de la prensa rastrera deben ser bombardeados con misivas de nuestra gente. También los pesos pesados oficiales del MLNV deben periódicamente intentar escribir en la prensa enemiga y, sobre todo, utilizar todo lo que se pueda el derecho a réplica, la contestación por alusiones. También los movimientos populares y sociales han de buscar participar en debates escritos y radiofónicos, que es más fácil que en los televisivos. Por mucho que nos censuren, no debe cundir el desánimo: hace tanto o más por nuestra causa una carta en el DV o Correo Español, por ejemplo, o una llamadas en directo a una radio o programa televisivo, que lo mismo en EGIN o EGIN-Irratia, etc.
Una cosa es no dar carnaza a nivel de comunicados ambiguos, de entrevistas manipulables, de documentos perdidos o robados, etc., y otra cosa es que nuestra gente, la vecina del quinto por ejemplo, envíen montones de cartas al director o le asen con llamadas de teléfono a un programa de radio en directo. Son dos niveles diferentes que hemos de aprender a manejar.
Hemos de forzar a los medios o bien a una sistemática censura de esas cartas y llamadas, lo que aumenta su descrédito sobre todo si se va haciendo pública esa censura, o bien a permitir la publicación de algunos mensajes, lo que permite que los no publicados exijan serlo. Este campo lo tenemos totalmente abandonado y pensemos ¿cuantos votantes activos o presumibles de HB leerían esas cartas u oirían esas llamadas?. Desde luego que multiplicar estas prácticas requiere un plan y consignas mínimas especialmente en momentos y programas determinados, pero hemos de aprender a adelantarnos a los acontecimientos.
No podemos seguir con la política del avestruz. Aunque nos demos mil veces de cabeza con el muro de la censura hemos de sacarle gusto al vicio de incordiar. Hemos de tener reflejos colectivos e individuales para atiborrar con llamadas cualquier programa. Pero, una vez más, eso requiere que nuestra gente redescubra el placer del debate, la dulzura de la provocación concienciadora, retome el espíritu ofensivo de la razón que no se arredra, que se sabe en la verdad y en la justicia. Pero ¿cómo vamos a empezar si nosotros mismos hemos empequeñecido ese espíritu, hemos aburrido el afán indagador de nuestra gente?. Son reducidísimas las posibilidades de desarrollar una interactividad comunicativa en nuestras condiciones, pero al menos hemos de intentar cumplir esos mínimos: peor es nada, la derrota está en no hacer nada.
3-6. Cambios contextuales.
La dialéctica entre nuestros errores y vicios de funcionamiento y nuestras potencialidades, está oscurecida por los cambios contextuales y coyunturales. Ahora bien, un análisis detallado de esos cambios nos permite iluminar un poco nuestro presente y futuro. Existe una tendencia de todo organismo sociopolítico a enquistarse en la comodidad de lo establecido. La inercia en el pensamiento, que es parte interna a la inercia en la acción, crece en la medida en que la rutina enmohece y anquilosa las mentes y las manos. De aquí, como hemos dicho, la importancia clave, ontológica y gnoseológica, de la 'acción' como partera del verbo. En todo lo relacionado con la concienciación y comunicación, el análisis contextual y coyuntural es aún más decisivo.
El contexto de opresión nacional y de clase es el mismo, pero el contexto de presiones estructurales contra Euskal Herria está cambiando como consecuencia de los problemas que nacen de la simultaneidad de dos crisis: uno, la crisis de transición de una fase de acumulación agotada -la cuarta- a otra que aún no se ha impuesto -la quinta-, crisis a escala planetaria y otra, simultánea a la anterior, la crisis de reordenación intraeuropea que nace del agotamiento de su tercera y las dificultades de asentamiento de la cuarta reordenación. Ambas crisis impactan esencialmente en los instrumentos y políticas comunicativas. No es casualidad el que la industria transnacional de la cultura haya nacido en estos momentos de cambio de contexto y sea uno de los campos de inversión más rentables y a la vez problemáticos. Sin ir muy lejos, tenemos la tremenda importancia que está adquiriendo un mafioso como Berlusconi en la caótica Italia.
Ya hemos analizado muy brevemente cuestiones centrales de este cambio contextual en lo político-comunicativo al describir la industria cultural, su transnacionalización y la "realidad virtual", pero apenas hemos entrado a analizar las posibilidades que están naciendo dentro de él. Sí nos hemos referido ligeramente al surgimiento de resistencias, alternativas y propuestas contrarias relacionadas con el uso crítico y concienciador de algunas nuevas técnicas comunicativas. El problema que tenemos al respecto, a la hora de profundizar en las posibilidades que por unidad de contrarios están dadas en el cambio contextual, es que, de una parte, aún no han florecido las imprescindibles prácticas y teorías críticas, aunque se avanza ya y, de otra parte, nuestra nula experiencia es fríamente desalentadora. Por todo ello hemos de evitar una vez más el viejo error exterioricista consistente en copiar sin ninguna precaución todo lo externo.
Lo que sí parece emerger ya en este cambio de contexto es la posibilidad de desarrollar mejores medios interactivos con las izquierdas europeas. Estamos ante una necesidad doble pues, en primer lugar, nos empuja la misma evolución impuesta por el Capital y, en segundo lugar, por nuestra propia conciencia. Es aquí, considerándolo en su perspectiva global, donde debemos introducir el afán por destruir EGIN y, a la contra, el aumento de las posibilidades del periódico si sabemos movernos correctamente. El conjunto de problemas a los que se enfrenta el Capital son los que explican su obsesión por destruir EGIN. El perceptible aunque aún lento crecimiento de las resistencias a la contrainformación, uniformación transnacional e involucionismo autoritario que roza el un neo-fascismo, dentro de la UE, estos avances son los que explican las posibilidades de una interactividad comunicativa, siempre que sepamos hacerlo y tengamos medios económicos suficientes.
A la vez, dentro de Euskal Herria, que no sólo de Hegoalde, es igualmente perceptible este fenómeno, si bien con sus peculiaridades propias. La agresión a EGIN ha acelerado el proceso de surgimiento de luchas y protestas contra la censura y el neo-fascismo político-informativo, a la vez que se empiezan a sentir los primeros síntomas de enriquecimientos prácticos y teóricos en el campo de la comunicación concienciadora. ¿En qué medida es todo ello efímero y pasajero?: nuestros aciertos y errores lo decidirán. Lo que está claro es que, por ejemplo, el efecto pedagógico de la insumisión, las contradicciones en todos los sentidos que el paro genera, la innegable radicalización juvenil, el no menor desprestigio de las instituciones regionalistas y estatales -aunque no se plasme de inmediato en un aumento del voto a HB-, la quiebra generacional existente, etc., todo eso que no corresponde sólo a un cambio de la coyuntura sino a algo mucho más profundo como es un cambio de contexto estructural, tiene sus repercusiones directa y/o indirectas -no podemos entrar en este punto- sobre los contenidos y los continentes comunicacionales.
Por último, también se aprecia ya una tendencia perceptible en el cambio contextual de lo comunicativo: nos referimos a la llamada "desmaterialización" de los focos de poder, que realmente oculta su mayor centralización a la vez que la multiplicación de sus tentáculos y sus centros emisores. La agresión a Irak es el más reciente ejemplo de esa "desmaterialización", de esa ubicuidad invisible de las transnacionales que como entes fantasmales se desmaterializan. Sin embargo, por poner un ejemplo irrebatible, el hecho de que el propio presidente yanki Bush reconociera que durante la llamada "Guerra del Golfo" -nombre aséptico que oculta el exterminio de más de 200.000 irakíes- se enteraba de los últimos acontecimientos del frente unas veces antes por las noticias de la transnacional CNN que por los informes confidenciales de la CIA y otras veces simultáneamente, ese reconocimiento presidencial confirma la pasmosa materialidad hipercentralizada en un poder muy concentrado de las transnacionales, así como su capacidad de camuflaje, de desmaterialización y de policentrismo interactivo, emisor y receptor.
Pues bien, este nuevo contexto comunicativo debe servirnos de modelo negativo a superar dialécticamente, es decir, a invertirlo en nuestro beneficio porque, al fin y al cabo y aunque parezca una chulería bilbaína -que son las peores de todas- lo que sigue, en realidad ese modelo ya lo practicaba con sorprendente éxito el MLNV antes de que nuestra arrogancia estúpida e inculta de entonces nos llevara a un menosprecio suicida del Plan ZEN y de su modernización con los Pactos de Madrid, Irunea y Ajuria Enea.
3-7. Conclusión.
Nuestras deficiencias teóricas contrastan con nuestras potencialidades prácticas. No debe sorprendernos esa contradicción. Ocurre siempre que un Pueblo lucha por su supervivencia nacional y de clase. La misma lucha determina que sea la 'acción' como praxis lo que termine imponiéndose. Lenin lo definía como el criterio de la práctica y Marx como el cambio que se produce cuando el arma de la crítica deja paso a la crítica de las armas. Aquí mismo está uno de los grandes méritos de la teoría marxista de la conciencia revolucionaria.
Desde luego que esas potencialidades prácticas no han surgido de la nada, ni son azarosas. Son la síntesis de las luchas del pasado y del presente: son un producto de ellas y a la vez una causa de las que les seguirán.
La primera es la hondura del arraigo de la identidad nacional de clase del Pueblo Trabajador y la amplitud de los diversos niveles del sentimiento nacional. La necesidad de no confundir ambos estadios surge de las consecuencias político-comunicativas nefastas que ha tenido para el MLNV su confusión. Hemos desperdiciado y seguimos haciéndolo mucho potencial concienciador al interpretar por identidad lo que es sentimiento, es decir, minusvaloramos la fuerza de lo nacional y consiguientemente no sabemos sacarle todo su jugo. A la vez, dejamos en un plano meramente programático el contenido y esencia clasista de la gran mayoría del Pueblo Trabajador, a lo sumo que llegamos es a recitar mecánicamente eso de que "lo social" es la otra cara de "lo nacional". De este modo abrimos las puertas de par en par a la presión alienante del Capital y, lo que es peor, comunicamos una imagen irreal de la práctica liberadora nacional de clase del MLNV. El peligro de esas limitaciones radica en que ellas más los ataques españolizadores, pueden detener e incluso invertir la tendencia al alza del sentimiento nacional y al arraigo de la identidad nacional. La comunicación concienciadora abertzale ha de impulsar estas potencialidades minusvaloradas.
La segunda potencialidad que infrautilizamos es la que anida en la 'acción'; es decir, no comprendemos que la capacidad de resistencia, de movilización, de intervención en todos los problemas es algo mucho más profundo que la simple lucha armada Hemos reducido el universo generador de conciencia abertzale global que gravita alrededor de la 'acción' entendida como praxis, a las virtualidades de la lucha armada, excluyendo otras contribuciones inherentes a la 'acción'. Ello es tanto más palpable en determinadas estructuras del MLNV que sistemáticamente son reacias a potenciar niveles de 'acción' creativa, desde participar en debates hasta manifestaciones de eskualde, etc. Pero lo que es más grave es la superficialidad reduccionista que nos corroe en todo lo que signifique acción creativa, radical, innovadora y desbordante del MLNV en su globalidad. Pero es esa capacidad de desbordar al Poder y de crear en esa 'acción' identidad nacional de clase, lo que garantiza el avance del independentismo socialista. Y es que la praxis es un requisito sine qua non para toda concienciación, para todo conocimiento y crítica de lo existente.
La tercera potencialidad radica en la rica autonomía de lo social que caracteriza a Hegoalde y en su generalidad a Euskal Herria entera. Las posibilidades de comunicación concienciadora de los movimientos, grupos, colectivos, asociaciones, etc., que forman ese cosmos de lo social no integrado ni integrable por el poder y machacado por éste, son tremendas. Las tenemos muy "teorizadas" formalmente. Desgraciadamente parece como si además de infrautilizarlas, también pretendemos reducir y empequeñecer la autonomía de lo social, o en el mejor de los casos dejarlo naufragar por sí mismo. Esta tendencia conlleva la reducción del caudal comunicativo y del flujo informativo entre el MLNV y esas realidades. Conforme se reduce el caudal se debilitan las capacidades concienciadoras y comunicativas de ambos conjuntos hacia la sociedad en sí. El que vivamos en momentos de cambio profundo no es excusa para nuestra ignorancia de y sobre esos cambios y sus evoluciones previsibles. Es más, su acentuación nos exige un mayor esfuerzo analítico y sintético toda vez que es en su interior, dentro de las transformaciones, nacen los nuevos problemas que mañana nos limitarán sobremanera. Pues bien, cerramos los ojos ante todo ello y potenciamos una política comunicativa si no contraria a sí muy alejada de las necesidades y posibilidades descritas.
La cuarta riqueza que estamos malutilizando es la variedad del MLNV en todos los aspectos. Variedad esencial para su pervivencia y crecimiento ya que es imposible dar respuesta a las demandas complejas que surgen de una sociedad compleja con un instrumento simple y uniforme. Y aún más difícil, imposible de hecho, pretender expandir una comunicación concienciadora con un mero altavoz monótono. Si ello es ya un peligro, más lo es la tendencia a definir como MLNV sólo sus núcleos internos más sólidos, desplazando hacia la indefinición a los círculos que por mil razones están extramuros. Solamente les llamamos para que nos voten. De esta forma, nuestra capacidad de comunicación queda reducida a franjas ya convencidas de antemano. Nos aventuramos en el espacio desconocido de lo exterior cuando se avecinan elecciones o cuando hay que responder a atrocidades especialmente brutales del Estado. Estamos esclerotizando una estructura antaño flexible, de goma, que se abría al exterior como un acordeón y que, como un pulpo, llegaba a muchos problemas y recibía mediante las terminaciones de sus tentáculos multitud de críticas, aportaciones e innovaciones de innegable importancia. No es excusa decir que "la sociedad está cambiando" porque demostraríamos que dentro de esos cambios están naciendo posibilidades de intervención. Como consecuencia de la esclerotización, el pulpo se está quedando manco y el acordeón chirría desagradablemente.
La quinta posibilidad que desperdiciamos es la racionalización de las tecnologías en telecomunicación disponibles y, a la vez, el forzamiento de la censura de los medios enemigos con una práctica continuada de inundarles con llamadas, cartas al director, derechos de réplica y por alusiones, etc. Aquí está en discusión el conocido debate sobre la reversibilidad democrática de los medios y el forzamiento de una interactividad alternativa por nuestra parte aunque sea en pequeños niveles. Desde luego que el debate queda reducido al bizantinismo más estéril de no existir una práctica que determine los grados de viabilidad de tal o cual método: hasta entonces sólo nos queda el pobre derecho al pataleo. Pero es que en las condiciones en las que nos encontramos, el pataleo pasivo y lloricón es lo último que debemos hacer. Bien es verdad que dentro del MLNV y en concreto en HB se está avanzando mucho en la primera parte, en la racionalización de nuestros medios para explotarlos al máximo, pero no es menos cierto que en la segunda parte, en la de meternos hasta sus cocinas, no estamos haciendo todo lo que está a nuestro alcance.
Por último, los cinco aspectos tratados se completan con la ausencia de una contextualización de los cambios de fondo que se están dando y sus repercusiones concretas. La ausencia de un estudio así nos está impidiendo poner los pies en el suelo y conocer lo que realmente sucede en la problemática comunicacional en Hegoalde. La llamada desmaterialización de los focos de información, su ubicuidad policéntrica nos impresiona de tal modo que perdemos de vista el hecho de su hipercentralidad de poder concentrado en esferas de mando muy determinadas. De esa forma perdemos la noción esencial de que cualquier medio está mandado y obedece a un amo, con nombres y apellidos, dirección y número de cuenta corriente. La no contextualización de los cambios nos impide además integrar las nuevas resistencias, luchas, reivindicaciones y modelos dentro de una nueva estrategia comunicacional propia que los impulse y a la vez los respete. Al no hacerlo así desaprovechamos realidades de largo y profundo impacto con efectos sinérgicos sobre la capacidad concienciadora global del MLNV.